ARTE AL-ANDALUS

El arte islámico se desarrolló en al-Ándalus (la España musulmana) entre los siglos VIII y XV. Dada la limitación religiosa (aniconismo islámico) que afecta a la escultura y la pintura (a pesar de la cual hay algunos ejemplos), su manifestación principal fue la arquitectura andalusí (hispanomusulmana); aunque las artes suntuarias (o artes decorativas o artes menores –cerámica andalusí, eboraria, orfebrería, textil–) tuvieron un extraordinario desarrollo.

Los monumentos más importantes que han llegado hasta nosotros son la Mezquita de Córdoba y la Alhambra de Granada. La mezquita se construyó aprovechando materiales antiguos e incorporando el doble arco de herradura como solución frente al atirantado. La Alhambra es el palacio real nazarí, y a la vez una alcazaba (castillo).

Muy vinculados al arte andalusí están dos peculiares estilos artísticos de la Edad Media española: el arte mozárabe (el de los cristianos bajo dominio musulmán, o emigrados desde al-Ándalus a los reinos cristianos del norte, donde influyeron de forma notable en el pre-románico local) y el arte mudéjar (el de los musulmanes bajo dominio cristiano, muchos de ellos especializados en artesanías de la construcción –albañiles, carpinteros, estuquistas–, que caracterizó estilos híbridos denominados románico-mudéjar y gótico-mudéjar, y dejó una gran influencia en estilos de transición al renacimiento español –hispanoflamenco, plateresco, isabelino o "estilo Reyes Católicos" y "estilo Cisneros"–).

La invasión musulmana del reino visigodo (711) significó, en el ámbito artístico y cultural, un cambio de orientación de los modelos, pero también un sincretismo del que la civilización árabe es característica; destacadamente, la reutilización de elementos de iglesias visigodas que se transformaron en mezquitas, lo que implicó la adopción y transformación del arco de herradura.